“¿Qué hay de malo en procurarse placer a una misma?”, plantea la española Sylvia de Béjar, experta en sexualidad humana y educación sexual. Obviamente, nada. ¿De qué habría que sentirse culpable? Sin embargo, asegura, “hasta las personas más abiertas y liberadas sexualmente parecen pasar apuros a la hora de abordar esta cuestión”. Ocurre que a 60 años de la revolución femenina, no todas -ni todos- hemos logrado quitarnos de encima una represión sexual de siglos. Es la que nos impide darle la bienvenida a estos placeres solitarios que “deberían considerarse algo natural, algo primordial que forma parte de nuestras vidas, exactamente igual que comer o dormir”.

Y son muchas las razones para hacerlo, aunque no sea necesario esgrimirlas frente a nadie. En síntesis: se trata de una práctica liberadora, divertida y sana. La autora de “Tu sexo es tuyo” se aventura con una lista -susceptible de ser ampliada- de buenos motivos para, solas o en pareja, no dejar de incursionar en la autosatisfacción:

- Para aprender a sentirte cómoda en tu piel.

- Para descubrir lo que más te agrada (indispensable para compartir mejor tu sexualidad).

- Porque conocer cómo reacciona tu cuerpo te da seguridad en tus relaciones de pareja.

- Porque es la mejor escuela. ¿Cómo pretendés enseñarle a otro lo que te gusta y lo que no si no lo sabés ni vos?

- Porque nunca has disfrutado de un orgasmo y querés descubrirlos. (Masters y Johnson averiguaron que el 94% de las mujeres que nunca se habían masturbado, tampoco habían sentido un orgasmo de otra forma)

- Para probar cosas nuevas (después, si querés, podés hacerlas con alguien más).

- Porque no tenés pareja. O porque tenés, pero en este momento no sentís deseos de compartir tu sexo y preferís centrarte en vos misma. O porque él –o ella- no tiene ganas, no puede o no está, y vos no querés renunciar a tu sexualidad.

- Porque no has tenido un orgasmo durante la relación sexual. O porque sí lo has tenido, pero querés más.

- Para aumentar tu libido… y es que el sexo llama al sexo.

- Porque estás nerviosa o estresada y hacerlo te relaja.

- Porque no tenés sueño y querés ayudarte a conciliarlo.

- Porque es otra forma de practicar sexo seguro.

- Para aliviar tu dolor menstrual.

- Para fortalecer tu musculatura pélvica.

- Porque cuanto más lo hacés, más fácil te resulta gozar.

- Porque quienes lo hacen tienen una vida sexual más larga.

- Porque no tenés ganas de enredarte con el primero -o la primera- que pasa.

- Para desconectarte de algo que te preocupa.

- Para romper la rutina laboral.

- Porque querés aumentar tus dosis de autoestima.

- Porque te hace sentir independiente, fuerte, libre.

- Porque, al no necesitar a nadie, podés hacerlo en cualquier momento.

- Porque necesitás quemar calorías y la gimnasia no es lo tuyo (aunque no hay que engañarse: se queman pocas).

- Para verte mejor (experimentar placer hace que irradiemos belleza).

- Porque sos una mujer inteligente (estudios apuntan a que los porcentajes de masturbación son más altos en las personas de mayor nivel cultural).

- Porque querés premiarte o hacerte un regalo.

- O porque, simplemente tenés ganas. ¿Hace falta más?